domingo, 29 de marzo de 2015

Zürich es una letra álef - Memo Ángel

"Como estoy lejos de casa y voy por tierras en las que nadie me conoce, la única habitación posible soy yo"
Memo Ángel

Zürich es una letra Álef 

Con una mezcla de elementos que provienen de distintas ciudades, Zürich se compone de la diversidad como ciudad múltiple que refleja pedazos de muchos lugares del mundo en sus calles, construcciones y mentalidad.

Con el objetivo de hablar con Elias Canetti, un escritor y pensador alemán que ya está muerto,  el protagonista de esta historia viaja a Zurich en una larga travesía recorriendo a Berlín y sus alrededores. Después de pasar por muchas aventuras para cumplir su meta, hablar con Canetti muerto, descubre que no tiene que ir hasta su tumba para hacerlo pues el escritor fallecido en realidad no lo está y ahora se encuentra en todos lados. Esto se debe a que él sufrió una metamorfosis como Kafka y se transforma para mantenerse con vida en cualquier lugar, por medio de un semáforo, una señora o hasta en un vendedor de falafel.

Lugares o elementos urbanos


Ice, Stuttgart-Zürich y Singen


Es aquí donde el personaje visualiza cómo será su llegada a Zürich y la estadía con miles de situaciones que le tocará pasar allí. Él viene desde Stuttgart en un tren expreso; para en Singen, en la frontera, donde recuerda las cataratas del Rin como turísticas, bellas pero peligrosas; luego pasa a otro tren que se detiene en Schaffhausen, una pequeña ciudad de Suiza en la que espera impaciente su último tren; y finalmente, toma el tan esperado transporte que lo lleva a su destino, Zürich.












Calle Neumarkt



Una vez en Zürich nuestro protagonista se hospeda en la casa de un amigo, ubicada en la calle Neumarkt, en este espacio se encuentra tan acogido que comienza a reconocer la ciudad desde las calles con las personas que las habitan diariamente, los puntos reconocidos como los más importantes de la zona y sus compañeros Franz Halter, gerente y gran chef, y su esposa enferma.



El río Limmat


"Sobre las aguas de Limatt podía ver el reflejo de los edificios, la torre de una iglesia, agunos barcos anclados a la orilla y muchas letras que se desordenaban en la medida en que el agua fluía".

Con el agua nuestro personaje deja correr sus pensamientos, así el sale de su realidad y se imagina situaciones hipotéticas, historias y recordaba cosas de su vida pasada. También, recordaba a su madre con facilidad porque era amante de los barcos y plantea todo lo que hablará con su escritor cuando lo encuentre.





Berlín - Bares de Prenzlauerberg



Durante su estadía esta ciudad le evoca otros recuerdos y los bares de Prenzlauerberg, en Berlín, son uno de ellos, pues fue el último lugar que visitó antes de ir a Zürich y allí se la pasaba comiendo pizzas,  visitando cafés y restaurantes italianos. Recuerda a su familia, piensa en la angustia que le provoca conocer el pasado pero no el futuro, lo incierto que es este.

La comida, los amigos, las conversaciones y largas caminatas vienen a su mente también, además de la sinagoga Ashkenazi como un lugar para comer salchichas y beber un vaso de vodka después de rezar.



Café Módena


El protagonista se encuentra con Stefan en este café. Sus delirios de hablar con Canetti lo acompañan hasta aquí y es cuando lo ve en todas partes, personas y cosas. Lo percibe hasta en lo más cotidiano. Mientras iba al baño decide que continuara su búsqueda en los caballos y ya no en los trenes.





Biblioteca Pestalozzi


Una muchacha con la cual sintió gran empatía y a la cual llamaba la muchacha de Leipzig es lo que encuentra en este lugar. Le decía así porque era allí donde había nacido y era una mujer pequeña, con ojos azules y grandes que le gustaban mucho al personaje.




Lucerna


En compañía de Stefan Kuhler nuestro personaje visita esta ciudad donde se siente absorbido, pues es pequeña y lo hace sentirse consumido por sus propios pensamientos por lo que decide huir, no quiere estar acorralado. En el tren de Basilea ve por primera vez a Canetti, lo tenía memorizado en distintas formas, tamaños y colores, pero a pesar de sus intentos por saludarlo o hablar con él, este  nunca respondió a sus llamados y pierde el tren de regreso a Newmarkt.

Su viaje ha terminado y lo único que le queda es regresar a su casa con una maleta llena de dudas por resolver y la idea de que Elías Canetti será solo un silencio del cual nunca escuchará lo que tanto  anhelaba.





Conclusión


En el recorrido que tiene el protagonista durante su aventura en Zürich, buscando al escritor muerto Canetti, se da cuenta que en la ciudad cada persona tiene una identidad que marca los lugares, sea algo consciente o no. Todas las personas que caminan por las calles van dejando su huella allí, comportándose en cada espacio como debe ser desde la forma en que aportan a la sociedad porque desde un judío, una muchacha que sirve cafés, hasta un vendedor ambulante tiene un papel que aporta a que la ciudad funcione y sea lo que es. 

La gente significa a Zürich, es una ciudad llena de legado por sus viejas edificaciones  pero a la vez moderna porque está en constante movimiento debido a todos los elementos que la componen, es decir, los trenes, las calles, los cafés, las tiendas, sus construcciones y las personas. Es una ciudad que tiene espacios de quietud que le permite a sus habitantes o visitantes despejar sus mentes y crear historias imaginadas pero de repente, al mirar a su alrededor, aterrizan y ven que no están solos en este lugar, por el contrario les hace entender que allí hay unas costumbres, culturas y normas que la misma Zürich va indicando por si sola.


Zürich o cualquier ciudad que se le parezca será como el personaje principal veía a su admirado escritor Canetti, una metamorfosis porque se compone de otras ciudades y será lo que el espectador, de donde venga o de donde reside, quiera que sea. Los recuerdos, conocimientos y perspectivas son los que llevan a reconocer en donde se está parado y qué se está haciendo allí. Esta ciudad es una letra álef porque todos los días, todas las horas, todos los minutos y segundos será la misma, desarrollada y civilizada que esperara despierta a todo aquel que quiera conocerla.